13-12-2007
Se
podrían destruir más de 400.000
empleos
La caída en los precios de la vivienda
podría afectar a los inmigrantes
La
primera reacción del inmigrante que
aspira a tener una vivienda propia, ante
el estancamiento y bajada de precios en
los inmuebles que se está experimentando,
podría ser de alegría. Sin
embargo, la cuestión no es tan sencilla.
Aunque bajen los precios, encontrará
que ya no dispone de crédito para
comprar -ni siquiera del caro-. Por si fuera
poco, incluso podría perder su empleo.
Lo
que se anunciaba como un "aterrizaje
suave" de los precios de los inmuebles,
parece que está siendo un "looping",
realizado por un piloto inexperto, incapaz
de equilibrar el avión. Si no levanta
el morro, y parece que ya no hay margen para
ello, se va a causar un enorme estropicio.
El
G-14, estimó que durante los próximos
dos años, se destruirán más
de 400.000 puestos de trabajo, como consecuencia
del parón en la venta de pisos. Como
sabemos, la construcción es una de
las principales fuentes de empleo de la población
extranjera.
El
miércoles, el G-14, un lobby conformado
por grandes inmobiliarias, informaba que la
venta de pisos cayó más del
30% desde agosto, lo que supone más
que duplicar la caída de entre el 13%
y el 15% que se registró en la primera
mitad del año.
Las
promotoras no obtienen crédito para
continuar con su actividad, porque si no venden,
los bancos no les prestan. Por otro lado,
no pueden vender, porque los bancos tampoco
dan créditos a los potenciales compradores
(como son los inmigrantes). Además,
aquellos pocos que podrían comprar,
no compran porque están a la espera
de que los precios continúen bajando.
Todo ello, sin considerar que muchos inversores
se retiran del mercado, pues ya no consideran
un buen negocio la especulación con
ladrillos. La cosa es muy seria.
Independientemente
de la mejor o peor situación individual
de cada empresa del sector inmobiliario, la
necesidad de obtener liquidez para hacer frente
a impresionante endeudamiento que tienen,
las obliga a "hacer caja", aún
a costa de la venta apresurada de sus activos
(inmuebles) con importantes descuentos. Sin
dudas, en la medida en que dicha situación
se vaya extendiendo, la oferta deprimirá
aún más los precios, sumiendo
al mercado en una espiral descendente.